A principios del decenio de 1990, era
evidente que el mundo había cambiado.
La globalización, la revolución de la
tecnología de la información, el fin de la
guerra fría y la emergencia de una
economía de mercado universal por
primera vez desde 1914 dieron el impulso
necesario para abrir un debate mundial
sobre las normas fundamentales del
trabajo - tanto dentro como fuera de la
OrganizaciónInternacionaldelTrabajo.
El debate se intensificó al resultar
evidente que el crecimiento económico
por sí solo no era suficiente. Cuando
surgió el proceso comúnmente llamado
globalización, se dio por supuesto que la
internacionalización, los cambios
tecnológicos, la economía de mercado y
la democratización, proporcionarían los
elementos esenc iales para el
crecimiento, el empleo y el bienestar. No
fue el casoentodaspartes.
Indicador tras indicador revelaron que el
crecimiento era desigual, tanto dentro de
los países como entre distintos países. La
pobreza no había sido erradicada, seguía
existiendo la injusticia social, y
aumentaban las desigualdades. En 1960,
el PIB per cápita de los 20 países más
ricos era 18 veces más alto que el PIB de
los 20 paísesmás pobres.En 1995, era 37
veces más alto. Si bien aumentaban las
exportaciones de los países en
desarrollo, con respecto al total de las
exportaciones mundiales, ese aumento
se limitaba a un pequeño número de
dichos países. En el mundo entero, el
número de personas que viven con
menos de un dólar por día prácticamente
novarióeneldeceniode1990.
La preocupación creciente que originó
esta situación dio lugar a un enérgico
debate sobre el comercio y las normas
laborales (con frecuencia denominado
"debate sobre la cláusula social") cuando se
creó la OrganizaciónMundial del Comercio
en 1994.En lamisma época, laConferencia
Internacional del Trabajo comenzó un
extenso examen de las cuestiones
relacionadasconlasnormas
.En 1995, la Cumbre Mundial de las
Naciones Unidas sobre Desarrollo Social,
celebrada en Copenhague, acordó una
serie de compromisos que definieron un
nuevo campo de acción. Cabe señalar que
el Representante Especial del Secretario
General para la Cumbre, Sr. Juan Somavia,
se convertiría posteriormente en Director
General de la OIT. Ante los delegados
reunidosenlaCumbre-entreellos,cercade
153 jefes de Estado y de gobierno - el Sr.
Juan Somavia declaró que la Cumbre
ofrecía la oportunidad de desarrollar el
consenso social que da sustentabilidad al
consenso político y económico e introduce
la fraternidad y la solidaridad como un
componente esencial de las relaciones
humanas.
El tercer compromiso de la Cumbre afirma
queelplenoempleoesunaprioridadbásica
de las políticas económicas y sociales.
Además, los delegados acordaron proteger
los derechos básicos de los trabajadores y,
con ese fin, promover "la observancia de los
convenios pertinentes de la Organización
Internacional del Trabajo, incluidos los que
tratan de la prohibición del trabajo forzoso y
el trabajo infantil, la libertadde asociación, el
derecho de sindicación y de negociación
colectiva y el principio de la no
discriminación”
No hay comentarios:
Publicar un comentario